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Universidad participante del proyecto

Universidad Nacional de Córdoba - Facultad de Ciencias Medicas (FCM - UNC) y Dirección de Parques Educativos

Provincia/Estado/Región o Departamento

Córdoba

Localidad

Córdoba

Web

https://fcm.unc.edu.ar/

https://educacion.cordoba.gob.ar/agenda/parques-educativos

Gobierno Local participante del proyecto

Córdoba

Provincia/Estado/Región o Departamento

Córdoba

Tipo de gobierno local

Municipio

Web

https://cordoba.gob.ar/

Coordinación del proyecto

Juliana Kuttel

Lic. en nutrición

Coordinadora del Programa Salud Integral (SEU - UNC)

+ 54-9 - 3447 - 558767

juliana.kuttel@mi.unc.edu.ar

Integrantes del equipo de trabajo

1. Ricardo Rossi. Dirección de vinculación e integración comunitaria. Director. ricardodaniel.rossi@gmail.com
2. Celeste Garcia. Dirección de parque educativo norte. Directora.
3. Nair Penko. Programa salud integral. Coordinadora. nair.penko@unc.edu.ar

Situación problemática o de necesidad previa a la iniciativa

Disminución del acceso a alimentos frescos en los comedores comunitarios, agravado por:

-La reducción en el aporte del Banco de Alimentos.

-La disminución de donaciones durante el aislamiento social preventivo (2020-2021).

Limitada variedad nutricional en las preparaciones ofrecidas por los comedores comunitarios.

Necesidad concreta de alimentos frescos para mejorar la alimentación de las personas asistidas en los comedores.

Objetivos del proyecto

Objetivo general del proyecto:

Promover el acceso a alimentos frescos en los comedores comunitarios del barrio Marqués Anexo, a través del aprovechamiento solidario de frutas provenientes de árboles frutales en jardines de vecinos y vecinas, fortaleciendo así la seguridad alimentaria y la salud comunitaria.

Objetivos específicos del proyecto:

Articular actores institucionales y comunitarios (Programa Salud Integral, Parques Educativos, Facultad de Ciencias Médicas, vecinos/as) para responder a la demanda alimentaria.

Sensibilizar y convocar a la comunidad del barrio para que colaboren con la recolección solidaria de frutas de sus propios jardines.

Rescatar el valor histórico y cultural del barrio como zona de producción hortícola y frutal, revitalizando su identidad productiva.

Contribuir a la mejora nutricional de las preparaciones ofrecidas en los comedores comunitarios.

Actividades realizadas

-Convocatoria
-Cosecha de frutales
-Capacitación de cuidados botánicos
-Elaboración de recetario
-Entrega de frutales a los comedores comunitarios
-Preparaciones colectivas con las frutas

Cuantía y origen de los recursos materiales y económicos

 

 

Resultados / Impacto de la iniciativa

La campaña “Alimentos para siempre: frutales comunitarios” logró fortalecer la red de comedores comunitarios del barrio Marqués Anexo mediante el acceso a frutas frescas recolectadas solidariamente por vecinos y vecinas. Como impacto directo, se mejoró la calidad nutricional de las comidas ofrecidas, incorporando alimentos frescos que antes escaseaban, y se promovió el consumo de frutas en contextos de vulnerabilidad alimentaria.

Además, se fortalecieron los vínculos comunitarios a través de la participación activa de habitantes del barrio, promoviendo la solidaridad y el sentido de pertenencia. Desde el punto de vista institucional, se consolidó una red de trabajo articulado entre la universidad, el Estado municipal y organizaciones barriales.

Como impactos indirectos, se revitalizó la memoria histórica del barrio como zona de quintas, revalorizando saberes locales. También se generaron espacios de intercambio intergeneracional en torno al cuidado de los frutales y la alimentación saludable. En algunos casos, la participación en la campaña impulsó nuevas iniciativas de huertas familiares y comunitarias, fortaleciendo la soberanía alimentaria a mediano plazo.

Evaluación del grado de sostenibilidad

La iniciativa “Alimentos para siempre: frutales comunitarios” presenta un grado de sostenibilidad medio-alto, especialmente en su dimensión comunitaria y ambiental. La propuesta se apoya en recursos existentes (frutales en jardines particulares), lo que reduce la necesidad de financiamiento externo y la hace replicable en el tiempo.

Desde lo social, se consolidaron redes de colaboración entre vecinos/as, comedores y actores institucionales, lo que favorece la continuidad de la campaña más allá de su primera implementación. La apropiación del proyecto por parte de la comunidad —a partir de la recolección solidaria y el interés en recuperar prácticas agroalimentarias locales— refuerza su viabilidad en el mediano plazo.

Sin embargo, su sostenibilidad depende también de mantener el acompañamiento institucional (capacitación, logística, difusión) y de reforzar estrategias de formación en alimentación saludable, poda y cuidado de frutales.

Para fortalecer su sostenibilidad a largo plazo, se sugiere avanzar en la creación de un sistema de recolección comunitaria estable, junto con espacios de formación y promoción de huertas y frutales en espacios públicos y hogares.

Lecciones aprendidas

La iniciativa evidenció el valor de los recursos locales y la solidaridad vecinal como herramientas clave frente a emergencias alimentarias. La articulación entre comunidad, universidad y municipio permitió canalizar demandas concretas de manera efectiva. Se destacó la importancia de recuperar saberes agroalimentarios y fortalecer la formación en poda, cuidado de frutales y alimentación saludable. Para su sostenibilidad, es fundamental contar con apoyo institucional continuo y sistemas organizados de recolección y distribución. La experiencia reafirma que las soluciones comunitarias, cuando son apropiadas por los vecinos y vecinas, pueden generar transformaciones duraderas en salud y alimentación.

Evaluación del grado de replicabilidad

La iniciativa presenta un alto grado de replicabilidad, especialmente en barrios con historia agrícola o presencia de frutales. Al basarse en recursos ya existentes y en la solidaridad comunitaria, requiere baja inversión inicial. Su implementación puede adaptarse a distintos contextos urbanos o periurbanos mediante articulación interinstitucional. La clave para replicarla con éxito radica en el compromiso comunitario, el acompañamiento técnico-institucional y la promoción de prácticas agroalimentarias locales. Con mínimos ajustes, puede convertirse en una estrategia sustentable para fortalecer la soberanía alimentaria en otros territorios.